El gobierno de Jaume Collboni anunció hace unos meses su voluntad de encarecer el recargo municipal de la tasa turística de los cruceristas de escala (es decir, de menos de doces horas) a fin de de recudir el número de este tipo de visitante en la ciudad. Un anuncio que se concretó aún más con la aprobación este verano de un ruego en comisión municipal a petición de BComú en el que el Ayuntamiento se comprometía a subir al máximo de 24 euros la tasa dirigida a estos cruceristas en el marco del debate de las próximas ordenanzas fiscales.

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