Un árbol caído sobre un tren regional fue la gota que colmó el vaso. Sucedió el martes por la noche en Vilanova i la Geltrú, después del último episodio de lluvias intensas, con un centenar de pasajeros a bordo. Todos salieron ilesos, pero el incidente corrió como la pólvora entre los maquinistas, que no han olvidado el accidente de Gelida, en el que falleció un compañero suyo en prácticas una lluviosa noche de enero. Seguir leyendo… Navegación de entradas Enrique Lacalle: “Barcelona tiene un potencial enorme que no podemos desperdiciar” “Al menos no me han escupido a la cara”