“Mucha policía, poca diversión”. Es más que posible que ninguno de los más de 2.000 jóvenes identificados durante la última tarde, noche y madrugada de Halloween haya coreado ni escuchado jamás la mítica canción que Eskorbuto hizo célebre en los ochenta. Hay un dato que estremece en una velada que se saldó sin incidentes y en la que buena parte de los que se acercaron a las convocatorias aseguraron que solo venían a mirar: algunos de los menores identificados a los que se les incautaron pasamontañas apenas tenían 12 años. En esos casos, los policías los trasladaron a comisaría a la espera de que fueran recogidos por sus padres, como medida de protección acordada con la Fiscalía.

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