El municipio de Lladorre, en el Pallars Sobirà, afronta una etapa crucial. De un lado, este 2026 ha culminado las obras previstas en su plan de sostenibilidad turística, al que se han destinado 1,4 millones de euros procedentes de los fondos Next Generation, y, de otro, está pendiente de que Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) materialice el traspaso de la estación de alta montaña de Tavascan, de propiedad municipal. En cierta manera, este es un momento con toques agridulces: en otoño el Ayuntamiento inaugurará la remodelación y la ampliación de las instalaciones del complejo de Tavascan, gracias a la citada inversión europea, pero vive con tensión la espera al entender que es vital que FGC tome cuanto antes las riendas de estas instalaciones para poder reabrirlas en su totalidad en la próxima temporada de esquí. Seguir leyendo… Navegación de entradas Collboni viaja a Kiev y Sarajevo para reforzar el compromiso de Barcelona con la paz Los Mossos reconstruyen el paseo de la terapeuta y su colaboradora en Montserrat