La encuesta de servicios municipales de Barcelona genera los efectos de una noche electoral, con tantas lecturas como ojos quieran analizar los datos. La de este 2026 retrata una ciudadanía satisfecha con su vida, más que en los últimos seis años; complacida con la gestión municipal, con récord desde el 2018, y campante como nunca con el manejo del dinero por parte del gobierno del PSC. Pero también refleja el mal contemporáneo de la crisis habitacional, disparado, y la inquietud de siempre por la sensación de inseguridad, con la irrupción, como definió el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, de la cultura de la navaja. Seguir leyendo… Navegación de entradas “Al menos no me han escupido a la cara” Ayuntamiento y Generalitat comprarán un edificio en Sant Andreu para frenar su desalojo