La reforma de Balmes ya debería haber terminado. El resultado es un carril menos para coches y aceras más anchas, siguiendo el diseño de los tres mandatos anteriores, que es lo que se ha tardado en acometer la transformación de esta arteria desde Sant Gervasi hasta Ciutat Vella. Si uno pasea entre Mitre y plaza Molina quizás no caiga de inmediato en qué es lo que falta para dar por finiquitado el proyecto. La falta de costumbre y la ausencia histórica de elementos vegetales pueden ser una trampa para el ojo humano. Pero sí, mientras el lado Besòs tiene ya plantados un centenar de árboles, en la otra acera todavía no hay ni uno. ¿La razón? El calor extremo no marida bien con el arraigo. Seguir leyendo… Navegación de entradas La Guardia Urbana llevará detectores de metales en todos sus coches El Govern planifica cuatro terminales ferroviarias para avivar el exiguo transporte de mercancías