Asesinatos como el ocurrido en junio en la calle Balmes, donde un hombre recibió un disparo en la cabeza a las diez de la mañana frente a una comisaría de la Policía Nacional, o el de otro individuo que, en mayo, fue acribillado mientras tomaba algo con su familia en una terraza del Poblenou, han obligado a la Fiscalía a mover ficha.

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