Henning Gerdt y su familia han empezado estos días a recolectar las manzanas de su pequeña plantación, entre Les y Bossòst, consolidando un proyecto que persigue preservar una treintena de variedades. La pasión por este fruto le viene a Gerdt de su infancia en la ciudad alemana de Kiel, donde en el patio de su casa tenían manzanos y elaboraban sidra. Antes de dedicarse a su propio manzanal, recorrió el Baix Aran buscando campos abandonados para proponer a sus propietarios cuidarlos y así preservar árboles condenados a la extinción. Seguir leyendo… Navegación de entradas Renfe sostiene que el 92% de los trenes de Rodalies fueron puntuales en agosto El nuevo Clínic será el hospital de la mitad de población de l’Hospitalet