La intensa nevada del 8 de marzo del 2010 cogió por sorpresa a Barcelona. La punta de la tormenta, además, coincidió con la salida de los colegios. Todo colapsado. Lo único que quedó la mañana siguiente fue una agria polémica política sobre la falta de reflejos del Ayuntamiento. Se convirtió en uno de esos días, como el 11-S o el 11-M, en los que todo el mundo se acuerda de dónde estaba. El temporal de este lunes ya no tiene nada de excepcional, aunque no se preveía semejante virulencia, en un otoño que nos está haciendo pagar el verano más cálido de la historia moderna. Trenes evacuados, bajos anegados, carreteras cortadas, mensajes de alerta que llegaron algo tarde, calles inundadas, metros detenidos, barrios confinados. Embistes meteorológicos, dicen los expertos, que se repetirán durante la semana. Y lo harán, una vez más, en la zona más poblada de Catalunya.

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