Día sí y día también, el robo de cobre está provocando serias incidencias en la red ferroviaria catalana. Solo de enero a junio de este año se registraron 152 asaltos, el doble que el año pasado. La semana pasada los Mossos detuvieron a seis personas a punto de actuar en las vías de tren y la situación ha llegado al punto de que el Ministerio de Transportes ha aprobado una partida extraordinaria de 17 millones para adquirir 70 kilómetros de cable y paliar el efecto de los robos en la R3 (que conecta área metropolitana con el Pirineo pasando por el Vallès Oriental y Osona), una de las más castigadas. Y el fenómeno se extiende. Los ladrones de cobre han convertido las electrolineras en otro de sus objetivos. Seguir leyendo… Navegación de entradas Parlon atribuye a “las drogas” el secuestro de un hombre por cinco falsos policías en la AP-7 El tren sin conductor arranca en las cocheras de los regionales alemanes