Haroon Ali, nacido en Pakistán, ha pasado buena parte de su vida en Barcelona. Hace 23 años que tiene la nacionalidad española, y durante este tiempo ha construido una nueva vida en el Raval. Sin embargo, pasa los días a la espera de poder reunirse definitivamente con su mujer y sus dos hijos en la capital catalana. Aunque la reagrupación familiar es un derecho que tienen tanto los extranjeros como los nacionales españoles, la familia de Haroon sigue en su país de origen desesperada por unos trámites que nunca llegan a completarse. Y es que hace cinco meses la Oficina de Extranjería de Barcelona resolvió su agrupación como favorable, pero ellos siguen sin sus visados. Seguir leyendo… Navegación de entradas Fardos de cocaína a la deriva llegan a las playas catalanas El niño que entró en el Barça y no tenía otra