El adjetivo “excepcional” está hoy más que justificado para calificar el fin de semana que ha vivido buena parte de Catalunya, incluidas las comarcas donde vive la mayor parte de la población. Unas precipitaciones que han reventado todos los registros conocidos hasta la fecha, un verdadero diluvio de aires tropicales que ha dejado un rastro de destrucción, una sensación de inquietud ante la posibilidad real de que este tipo de situaciones se repitan cada vez con mayor frecuencia y, lo peor de todo, que se ha cobrado dos vidas humanas, además de la desaparición de otra persona. Una desgracia que podría haber sido de mayores dimensiones si la mayor parte de los ciudadanos –no todos– no se hubiera comportado con la debida responsabilidad y sin el buen hacer de unos servicios que han trabajado a destajo. Seguir leyendo… Navegación de entradas Barcelona recuperará el mirador de Sarrià, pero sin aclarar si volverá a abrir