El tejido comercial de una ciudad es, además de uno de sus motores económicos, parte de esa personalidad que la hace diferente. Por lo menos mientras las grandes cadenas comerciales no acaben imponiéndose y haciendo que todas las calles del mundo sean iguales. Por eso Toni y Meritxel Falgueras, cuarta y quinta generación de El Celler de Gelida, que abrió en Sants en 1895, recuerdan que hay que preservar esos establecimientos que forman parte de nuestra historia y tras los que hay hombres y mujeres que trabajan duro para mantenerlos vivos en unos tiempos en que lo cómodo, para muchos, es ir a grandes centros comerciales. Y por eso quieren aprovechar la oportunidad que les ha brindado el alcalde Jaume Collboni al elegirlos pregoneros de la Mercè.

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