El momento álgido del jarreo de este martes no ha coincidido con la hora punta matinal, cuando las calles están llenas de chavales camino de la escuela y muchos no cogen el paraguas porque es un complemento que combina mal con la adolescencia. Es de lo poco que ha concedido una tormenta que ha azotado Catalunya de sur a norte, en el litoral y prelitoral, y que afortunadamente no ha dejado desgracias personales pero sí muchos problemas logísticos, de transporte, de inundaciones, de llegar tarde, de preguntarse si las infraestructuras están preparadas y de adaptarse a una meteorología que condiciona cada vez más la vida humana. Seguir leyendo… Navegación de entradas Los nuevos pisos del recinto ferial de Montjuïc se diseñarán para paliar el ruido nocturno Las 36 horas de Jens-Frederik Nielsen en Barcelona: Premio Vanguardia, Camp Nou y Sagrada Família