El susto de la tarde del martes ya pasó, pero ahora queda despejar el poso; un pato que pagarán los viajeros de Rodalies, concretamente, los de las líneas R4 y R7. El derrumbe de parte del techo de la estación de Fabra i Puig, en la Meridiana de Barcelona, dejó tres heridos leves. Les cayó cañizo y yeso cuando entraban o salían, justo a la altura de los tornos. La estación se cerró y, según señala Renfe, así seguirá durante unos días. El operador baraja dos posibles causas del incidente: las fuertes lluvias de las semanas anteriores o las vibraciones causadas por unas obras de mejora iniciadas el día antes. Seguir leyendo… Navegación de entradas La reforma de la Rambla entra en una nueva fase y recupera la circulación en sentido mar Más de 2.300 millones de euros en cuatro años para financiar los servicios sociales