Barcelona arrancó este miércoles sus últimas celebraciones patronales reivindicándose a sí misma. El pregón que dio el pistoletazo de salida a esta edición de las fiestas de la Mercè firmado por los bodegueros de Sants Maritxell y Toni Falgueras, dedicado al comercio de proximidad y por ende a la vida de barrio de gran ciudad, fue en verdad una oda de nuestra identidad, un SOS de las esencias de esta urbe, un golpe sobre la mesa frente a la implacable globalización… Quizás no fue el mejor de los últimos años, pero hija y padre sí que brindaron uno de los más oportunos.

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