Diez meses de 1916 en el infierno. Los inmortalizó el que fuera director de La Vanguardia, Agustí Calvet –Gaziel–, en sus crónicas desde el frente. Una picadora de carne humana, francesa y alemana. Eso fue la batalla de Verdún de la Primera Guerra Mundial. Más de 700.00 bajas, la mitad de ellos, fallecidos. La otra mitad, tullidos y amputados que no sirvieron, tampoco los de la batalla del Somme, para saciar el hambre de destrucción que consumió Europa hasta 1945.

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