Tenían apariencia de salidas de emergencia, pero los usuarios habituales de la estación de Arc de Triomf sabían que esas puertas a lo largo del andén tenían más magia que el andén 9 y ¾ de Harry Potter. Bastaba con empujarlas levemente para pasar de Rodalies a la línea 1 del metro (o viceversa), un intercambio rápido que ahorraba tener que subir las escaleras y dar un largo rodeo por el vestíbulo. Seguir leyendo… Navegación de entradas La banda de los retretes clandestinos ya controla 34 habitaciones turísticas ilegales de lujo Carlos Arrazola: “cada cuenca debe gestionar sus recursos y buscar la suficiencia”