Unos pocos días atrás el Ayuntamiento de Barcelona reordenó el mobiliario urbano de buena parte de la ronda de Sant Antoni con el objetivo de atajar los pelotazos que traían por la calle de la amargura a tantos vecinos y comerciantes de este eje tan principal y pacificado. Entre los ciudadanos que pasean, los que se acomodan en los bancos, los que se toman algo en las terrazas… aquí y también en el resto de la urbe la competencia por el disfrute del espacio público es cada día más farragosa. Hasta ahora la medida se está mostrando efectiva.

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