El usuario de Rodalies tiene una rutina. Como el que va en bus, a pie, en metro, en coche o en bicicleta. El problema del tren es que la probabilidad de que la agenda salte por los aires es superior. Cada línea ferroviaria tiene sus horarios, pero solo el 42% de los convoyes llegan a la hora prevista, según admitió días atrás el propio operador. Rodalies Renfe dispone de distintos canales para comunicar las incidencias, pero la información no llega siempre a tiempo para poder buscar alternativas. Hay margen de mejora y da buena cuenta de ello el trabajo realizado por una alumna de 24 años de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Gracias a la gestión de los datos y la inteligencia artificial, los avisos se podrían agilizar una barbaridad.

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