El Port Olímpic no logró todavía reconciliarse del todo con los barceloneses. Tantos lustros de desencuentros son difíciles de dejar atrás de un plumazo. Pese a su pretendido nuevo espíritu familiar y diurno, de alguna manera estos muelles aún arrastran un estigma que quedó profundamente gravado en el imaginario de la ciudadanía, el de la inseguridad, el incivismo, la cutrez.. La última encuesta Òmnibus Municipal recoge que prácticamente la mitad de los consultados dice que nunca o en muy raras ocasiones hoy por hoy se acerca a esta singular infraestructura.

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